Puigdemont arría la bandera catalana en Waterloo

El chalet de Waterloo al que el Carles Puigdemont regresó el sábado pasado desde Alemania ha perdido en una semana gran parte de la simbología institucional que arropó el retorno del expresidente de la Generalitat a la vivienda de esa acomodada zona residencial cercana a Bruselas, convertida ahora en una suerte de punto de peregrinación para sus adeptos. Solo un discreto distintivo cuadrado a la derecha de la puerta en el que puede leerse “Casa de la República” identifica la residencia, que en el flanco izquierdo del jardín muestra dos mástiles desnudos de unos cinco metros de altura. De ellos se han retirado las banderas de Cataluña y de la Unión Europea izadas en un solemne acto político para celebrar la vuelta de Puigdemont a Bélgica tras la retirada de la euroorden que pesaba sobre él por parte de las autoridades judiciales españolas, que aún le reclaman en suelo español. Una barandilla blanca de metal adornada con seis macetas es todo lo que puede verse en el balcón de la señorial vivienda donde el expresidente catalán compareció el sábado junto al presidente de la Generalitat, Quim Torra; el rapero Valtonyc, el abogado Ben Emmerson y los exconsejeros autonómicos en situación [...]