El Fuerte de la Concepción, seguro en el día y peligroso en las noches

SANTO DOMINGO. Esa muralla que una vez fue usada para defender la ciudad de ataques por mar o por tierra y que hoy se conserva como una joya arquitectónica histórica, lo que refleja en el día, contrasta totalmente con lo que sucede en las noches.

Indigentes, adictos, delincuentes y enfermos mentales usan el baluarte tras cada caída del sol para saciar sus necesidades fisiológicas, alimentar sus vicios y cometer fechorías, cuenta Leónidas Florentino, uno de los 18 vendedores de frutas del Paseo de las Flores, comercio que está detrás de la muralla.

Ubicado en el ángulo que forman las avenidas Simón Bolívar, Matías Ramón Mella y Palo Hincado en la Zona Colonial, El Fuerte de la Concepción, es una fortaleza con verdes jardines que a distancia nadie imaginaría que al caminar por su interior podría tropezar con excrementos de humanos, gusanos y malos olores.

“El lugar necesita luces para poner al descubierto a los antisociales que allí penetran, necesita que las autoridades coloquen un guardia de seguridad permanente”, dijo Manuel Pérez, un técnico electromecánico del lugar.

Durante el día, alrededor del monumento, abren sus puertas decenas de negocios, que una vez caída la noche dan paso al bajo mundo y la zona se convierte en terreno de nadie, dijo un limpiabotas que prefirió el anonimato.

Este fuerte es un ejemplo de la arquitectura militar española del siglo XVII. Su construcción fue iniciada el 16 de mayo de 1678. Se llamó de la Concepción, en honor a la Virgen de esa advocación. El fuerte tiene la clásica forma de un baluarte, es decir la de un polígono de cinco lados con dos caras, dos flancos y la gola que es un espacio abierto de acceso. En el ángulo formado por las caras, en dirección noroeste se encuentra una garita. La gola o entrada se encuentra justo en el extremo opuesto, en la parte sudeste. A esta se accede por una ancha rampa, destinada a subir los cañones. Las murallas fueron construidas en piedra de cantería hasta llegar al llamado cordón. La sección superior fue construida en material de tapia.

En cada flanco hay dos troneras, destinadas al fuego de artillería. Las caras de mayor longitud presentan cada una tres troneras. Tres cañones antiguos, colocados en cureñas que ambientan el baluarte militar.