El “doctor” ornitorrinco

AUSTRALIA. El ornitorrinco o en inglés "platypus" (Ornithorhynchus anatinus) es un mamífero semiacuático y venenoso, que habita en Australia y la isla de Tasmania, con hocico en forma de pico de pato, cola de castor y cuerpo y piel de nutria. Es un monotrema, es decir que para reproducirse pone huevos igual que las aves y los reptiles en lugar de parir crías vivas.

Además de ser extraño, este singular animal ovíparo podría ser también terapéutico, ya que su organismo produce ciertas sustancias con las cuales puede desarrollarse nuevos remedios para algunas de las principales amenazas para salud, según han descubiertos dos centros de investigación australianos.

"Los ornitorrincos tienen un pelaje marrón grueso que atrapa una capa aislante de aire junto a su piel, y sus machos alcanzan una longitud de unos 60 centímetros, habilitados con un espolón venenoso en el interior de sus patas traseras", informa a Efe Judith Henke, directora de comunicación del Zoo de Melbourne (Australia) que mantiene un programa de conservación de estos mamíferos.

El pico blando del ornitorrinco se asemeja al de un pato, pero está cubierto de piel suave y coriácea que contiene nervios sensibles, con los cuales puede detectar campos eléctricos débiles, generados por los pequeños animales acuáticos de los que se alimenta, según añade el zoo de Melbourne (https://ift.tt/1zbhtL1) .

"Este curioso animal, que puede permanecer bajo el agua durante varios minutos y almacenar comida en sus mejillas antes de salir a la superficie para molerla y tragarla, utiliza sus patas delanteras palmeadas como palas", informa a Efe Megan Croucher, portavoz del santuario de vida salvaje de Healesville (https://ift.tt/UPsrP2), en Victoria (Australia).

Cuando nadan, sus ojos y oídos están cerrados, y su pico sensible barre de un lado a otro en busca de los impulsos eléctricos de su presa, según esta misma fuente.

Ahora, este espécimen, podría convertirse en el héroe en la lucha contra la resistencia a los antibióticos, que ocurre cuando las bacterias que respondían a los tratamientos antimicrobianos se vuelven invulnerables a estos medicamentos, con lo que las infecciones y lesiones leves que han sido tratables durante décadas pueden volverse más persistente e incluso letales.